La publicación, esta semana, de un pronunciamiento muy analítico de destacados colegas capitalinos, sobre el posible colapso de la economía, sin duda actualiza nuestro "Plan Especial Anti Crisis para Venezuela", en tanto incluye, a diferencia del papel citado, un conjunto amplio de propuestas, agrupadas en cinco áreas, que deben ser, en la circunstancia actual, la base para la definición de una posición política firme frente a la entropía -o desastre, en lenguaje llano- generada por el régimen.
No creemos en la posición plañidera de algunos voceros empresariales, según la cual, la solución está en la apertura del diálogo por o con el gobierno. Ni ha habido ni va a haberlo. Y de suceder, sería sólo una distracción táctica frente a las eventuales elecciones. Y miren que hemos señalado el error a nuestros amigos empresarios.
Lo que procede, en nuestra opinión, es definir un a posición política firme, sobre la base de propuestas como las incluidas en nuestro PEAC, de modo de definir la agenda o agendas de partidos (sobre todo los presentes en la AN), otros sectores democráticos, ciudadanos, medios, emprendedores, etc.
Nuestro PEAC cobre vigencia. Actualicemos la discusión y las acciones.
sábado, 6 de marzo de 2010
domingo, 21 de junio de 2009
Nuestra columna de fin de semana madrileña
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Año X - Madrid, viernes 19 de junio de 2009
Opinión
A pedacitos
Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)
sjguevarag@gmail.com
Luego de la operación de confiscación de la red de empresas de servicios a la industria petrolera en el opositor estado Zulia (occidente del país, frontera con Colombia), el Gobierno ahora intensifica su arremetida anti empresa privada y antinacional en la actividad de puertos y sectores relacionados. Diversas consecuencias económicas en el plano naviero, logístico, de seguros, aduanas, comercial y regional están ya presentes.
Puerto Cabello, principal puerto nacional y, hasta hace unos años, potencial principal hub del Caribe Sur, ha pasado del quinto al duodécimo lugar de importancia en el comercio marítimo de contenedores de América latina y este año desmejora aún más su posición. Por razones asociadas al desmadre en que se ha convertido el país, ya antes de la recentralización y confiscación de propiedades de todo tipo de las empresas presentes en la zona portuaria, el mundo naviero había teñido de rojo la evaluación del puerto.
Esta semana, a pesar del manejo acomodaticio (y suicida) de los medios empresariales afectados, es posible decir que se asiste al anuncio de muerte de la economía local porteña. Antes de las razones económicas que la presagiaban para dentro de unos pocos años, en razón de la movilidad de la actividad aduanera, la pérdida de importancia portuaria cobrará su alta cuota de víctimas en diversos sectores económicos regionales.
La actividad portuaria siempre fue, y ahora lo es explícitamente a fines estratégicos, el corazón de la logística de la producción y el consumo nacionales y un importante factor de competitividad internacional. Una pésima decisión de confiscación y un todavía peor manejo del proceso deben tener represados en los puertos nacionales venezolanos, mercancías directamente ligadas a la producción y el consuno corrientes, en el orden de los cuatro mil millones de dólares, además de las cuantiosas inversiones en instalaciones, maquinarias, equipos y otros activos puestas en riesgo.
En el momento de producir este artículo se conoce del movimiento del mundo asegurador y reasegurador en el sentido de castigar la evaluación de riesgo de Puerto Cabello y otros puertos nacionales, con impacto evidente sobre otras sociedades latinoamericanas. Las pólizas nuevas incluyen el llamado “riesgo de guerra”.
Ya se conoce también de la decisión de cierre y migración de empresas aduaneras y otras, con sus consecuencias sobre el empleo. Puerto Cabello vive, en este momento, con el placet de su alcalde y la acción cómplice de su gobernador (supuesto opositor), un tic tac cuyo desenlace casi seguramente será explosivo. Venezuela está siendo destrozada a pedacitos por la entente cubano-venezolana de los dos regímenes dictatoriales, que se han propuesto poner la riqueza nacional al servicio de sus intereses bastardos.
Mientras todo lo anterior acontece, se conoce de los acuerdos y participación de empresas cubanas y binacionales en la gestión de todo lo recentralizado y confiscado. Sin embargo, no lo será para el progreso, sino simplemente para el control de tráfico de los mendrugos del rápidamente declinante comercio exterior de bienes y materias primas asociadas al bienestar de su sociedad y una acción de segregación sobre empresas y sociedad.
El régimen enfrenta una doble condición: pérdida acelerada de legitimidad y popularidad y profundización de sus atentados a la sociedad. Como comprenderán, es un agravamiento del conflicto nacional. Junto con el silencio y conformidad de muchos, diversas alarmas están encendidas. El país democrático que tanto modeló y apoyó procesos de recuperación de la normalidad institucional en su continente u otros, espera la solidaridad de los beneficiarios aún vivos o los herederos actuales de esas acciones consustancialmente ligadas al alma venezolana.
Venezuela se cae a pedacitos. América Latina toda entra en zona de riesgo. Si no lo creen, pregúntenle a los aseguradores. Chávez y la claque cubana son los responsables. Una acción de recuperación es cada vez más necesaria.
Año X - Madrid, viernes 19 de junio de 2009
Opinión
A pedacitos
Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)
sjguevarag@gmail.com
Luego de la operación de confiscación de la red de empresas de servicios a la industria petrolera en el opositor estado Zulia (occidente del país, frontera con Colombia), el Gobierno ahora intensifica su arremetida anti empresa privada y antinacional en la actividad de puertos y sectores relacionados. Diversas consecuencias económicas en el plano naviero, logístico, de seguros, aduanas, comercial y regional están ya presentes.
Puerto Cabello, principal puerto nacional y, hasta hace unos años, potencial principal hub del Caribe Sur, ha pasado del quinto al duodécimo lugar de importancia en el comercio marítimo de contenedores de América latina y este año desmejora aún más su posición. Por razones asociadas al desmadre en que se ha convertido el país, ya antes de la recentralización y confiscación de propiedades de todo tipo de las empresas presentes en la zona portuaria, el mundo naviero había teñido de rojo la evaluación del puerto.
Esta semana, a pesar del manejo acomodaticio (y suicida) de los medios empresariales afectados, es posible decir que se asiste al anuncio de muerte de la economía local porteña. Antes de las razones económicas que la presagiaban para dentro de unos pocos años, en razón de la movilidad de la actividad aduanera, la pérdida de importancia portuaria cobrará su alta cuota de víctimas en diversos sectores económicos regionales.
La actividad portuaria siempre fue, y ahora lo es explícitamente a fines estratégicos, el corazón de la logística de la producción y el consumo nacionales y un importante factor de competitividad internacional. Una pésima decisión de confiscación y un todavía peor manejo del proceso deben tener represados en los puertos nacionales venezolanos, mercancías directamente ligadas a la producción y el consuno corrientes, en el orden de los cuatro mil millones de dólares, además de las cuantiosas inversiones en instalaciones, maquinarias, equipos y otros activos puestas en riesgo.
En el momento de producir este artículo se conoce del movimiento del mundo asegurador y reasegurador en el sentido de castigar la evaluación de riesgo de Puerto Cabello y otros puertos nacionales, con impacto evidente sobre otras sociedades latinoamericanas. Las pólizas nuevas incluyen el llamado “riesgo de guerra”.
Ya se conoce también de la decisión de cierre y migración de empresas aduaneras y otras, con sus consecuencias sobre el empleo. Puerto Cabello vive, en este momento, con el placet de su alcalde y la acción cómplice de su gobernador (supuesto opositor), un tic tac cuyo desenlace casi seguramente será explosivo. Venezuela está siendo destrozada a pedacitos por la entente cubano-venezolana de los dos regímenes dictatoriales, que se han propuesto poner la riqueza nacional al servicio de sus intereses bastardos.
Mientras todo lo anterior acontece, se conoce de los acuerdos y participación de empresas cubanas y binacionales en la gestión de todo lo recentralizado y confiscado. Sin embargo, no lo será para el progreso, sino simplemente para el control de tráfico de los mendrugos del rápidamente declinante comercio exterior de bienes y materias primas asociadas al bienestar de su sociedad y una acción de segregación sobre empresas y sociedad.
El régimen enfrenta una doble condición: pérdida acelerada de legitimidad y popularidad y profundización de sus atentados a la sociedad. Como comprenderán, es un agravamiento del conflicto nacional. Junto con el silencio y conformidad de muchos, diversas alarmas están encendidas. El país democrático que tanto modeló y apoyó procesos de recuperación de la normalidad institucional en su continente u otros, espera la solidaridad de los beneficiarios aún vivos o los herederos actuales de esas acciones consustancialmente ligadas al alma venezolana.
Venezuela se cae a pedacitos. América Latina toda entra en zona de riesgo. Si no lo creen, pregúntenle a los aseguradores. Chávez y la claque cubana son los responsables. Una acción de recuperación es cada vez más necesaria.
lunes, 15 de junio de 2009
Comparen esta nota periodística de ayer con el planteamiento del artículo de este fin de semana, posición mantenida desde hace semanas
13 de junio de 2009, 2h11
S&P mantiene la calificación de Venezuela y su perspectiva negativa
Nueva York, 12 jun (EFE).- Standard & Poor's (S&P) anunció hoy que mantiene sin cambios la calificación de BB- que concede a la deuda de Venezuela, aunque conserva también la perspectiva negativa que tiene sobre esa valoración.
Nueva York, 12 jun (EFE).- Standard & Poor's (S&P) anunció hoy que mantiene sin cambios la calificación de BB- que concede a la deuda de Venezuela, aunque conserva también la perspectiva negativa que tiene sobre esa valoración.
La agencia calificadora detalló a través de un comunicado que la liquidez del país sigue siendo relativamente buena, aunque "los costes del perfil fiscal del Gobierno asociados a la recesión y su continua intervención el sector privado dejan en los riesgos crediticios en el lado negativo".
La perspectiva que S&P tiene de la calificación de Venezuela es negativa desde diciembre de 2008 y "refleja nuestra previsión de una contracción económica en 2009 y el consiguiente deterioro de la fiscalidad y las cuentas nacionales", explicó el analista de la agencia Robert Sifón Arévalo.
En 2009, S&P espera que el Producto Interior Bruto (PIB) de Venezuela se contraiga alrededor del 2%.
Además, calcula que el déficit por cuenta corriente alcance un 1% del PIB y el de Administración Pública un 6%, frente al superávit del 12,5% y el 1,4% que acumularon ambas partidas, respectivamente, en 2008.
En cuanto a las reservas del Banco Central, S&P prevé que éstas se reducirán hasta cerca de 30.000 millones de dólares, frente a los 41.000 de 2008, y que otros activos líquidos externos del Gobierno, como los incluidos en el Fondo de Desarrollo Nacional, descenderán hasta los 9.000 millones, frente a los 16.000 millones del año pasado.
"Si los precios del petróleo se reducen por debajo de las expectativas actuales, sin ajustes adicionales de las políticas del Gobierno, los indicadores externos y fiscales del país podrían deteriorarse aún más, provocando una revisión a la baja de la calificación", advirtió Sifón Arévalo.
Añadió que "por otro lado, si los indicadores fiscales y externos se estabilizan, se podría considerar la posibilidad de revisar la perspectiva y elevarla a estable".
S&P mantiene la calificación de Venezuela y su perspectiva negativa
Nueva York, 12 jun (EFE).- Standard & Poor's (S&P) anunció hoy que mantiene sin cambios la calificación de BB- que concede a la deuda de Venezuela, aunque conserva también la perspectiva negativa que tiene sobre esa valoración.
Nueva York, 12 jun (EFE).- Standard & Poor's (S&P) anunció hoy que mantiene sin cambios la calificación de BB- que concede a la deuda de Venezuela, aunque conserva también la perspectiva negativa que tiene sobre esa valoración.
La agencia calificadora detalló a través de un comunicado que la liquidez del país sigue siendo relativamente buena, aunque "los costes del perfil fiscal del Gobierno asociados a la recesión y su continua intervención el sector privado dejan en los riesgos crediticios en el lado negativo".
La perspectiva que S&P tiene de la calificación de Venezuela es negativa desde diciembre de 2008 y "refleja nuestra previsión de una contracción económica en 2009 y el consiguiente deterioro de la fiscalidad y las cuentas nacionales", explicó el analista de la agencia Robert Sifón Arévalo.
En 2009, S&P espera que el Producto Interior Bruto (PIB) de Venezuela se contraiga alrededor del 2%.
Además, calcula que el déficit por cuenta corriente alcance un 1% del PIB y el de Administración Pública un 6%, frente al superávit del 12,5% y el 1,4% que acumularon ambas partidas, respectivamente, en 2008.
En cuanto a las reservas del Banco Central, S&P prevé que éstas se reducirán hasta cerca de 30.000 millones de dólares, frente a los 41.000 de 2008, y que otros activos líquidos externos del Gobierno, como los incluidos en el Fondo de Desarrollo Nacional, descenderán hasta los 9.000 millones, frente a los 16.000 millones del año pasado.
"Si los precios del petróleo se reducen por debajo de las expectativas actuales, sin ajustes adicionales de las políticas del Gobierno, los indicadores externos y fiscales del país podrían deteriorarse aún más, provocando una revisión a la baja de la calificación", advirtió Sifón Arévalo.
Añadió que "por otro lado, si los indicadores fiscales y externos se estabilizan, se podría considerar la posibilidad de revisar la perspectiva y elevarla a estable".
ÚLTIMO ARTÍCULO EN WWW.AMERICAECONOMICA.COM (¡DISCULPEN LA AUSENCIA, PERO SIGUEN LOS PROBLEMAS CON INTERNET EN VENEZUELA!)
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Año X - Madrid, viernes 12 de junio de 2009
Opinión
Un escenario malicioso
Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)
sjguevarag@gmail.com
Baso este artículo en una reflexión prospectiva maliciosa, que presenté en una reciente reunión académica, propiciada por “Reto Académico”, grupo estudiantil de avanzada académica y política, actuante en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Carabobo, de Valencia y Maracay.
Ahí vamos: Conocidos los resultados, las tendencias y el modo de comportamiento de las cuentas externas venezolanas, es previsible que haya aún un mayor deterioro en ellas. Los ingresos externos no serán suficientes para pagar la corrupción y los excesos de Chávez, las importaciones y la fuga de capitales y habrá un mayor desbalance.
En condiciones normales (tasa de cambio flexible, queremos decir), las divisas deberían subir de precio, para frenar las salidas. En condiciones de tasa fija, haciéndose insostenibles las condiciones en las cuales funcionan Cadivi (la agencia de control cambiario) y el innombrable (la Ley prohíbe mencionar la existencia de un dólar negro), debería haber una devaluación (ya la hay, de facto, en casos, mayor al 300%).
De retardar las decisiones, como es la norma chavista, un buen día el gobierno podría descubrir que le resulta necesario un buen volumen de divisas, que de no recibir de sus varios y a veces inconfesables socios (FARC, Irán, Rusia, etc.,) deberá provenir de un auténtico “caimán en boca de caño”, llamado FMI. El cual, aún con la vaselina que le han aplicado a su condicionalidad, va a exigir un bien preciado que el chavismo no tiene: “buen gobierno”.
Las conclusiones son drásticas: de aceptar la condicionalidad, desaparece como chavismo. De no aceptarla, corre un alto riesgo de desaparecer como gobierno o como democracia aparente. O sea, que en cualquier caso, el chavismo conocido desaparece.
Tanto la Cuenta Corriente (bienes, servicios y rentas) como la Cuenta de Capital (inversiones y financiamientos), en los resultados del primer trimestre son negativas. Lo fundamental del déficit de más de 15 mil millones de dólares se explica porque las importaciones de bienes y servicios son superiores a las exportaciones nacionales, casi exclusivamente petroleras y hay salidas (inversiones) de capital tanto públicas como privadas.
El único factor que evoluciona favorablemente a la recuperación de la Balanza es la perspectiva de alza de los precios petroleros, la cual, sin embargo, tiene muy baja probabilidad de llegar a los del año pasado. De ubicarse en un promedio de sesenta dólares el barril o algo más (escenario de baja probabilidad), permitirá unos cuarenta y ocho mil millones de dólares, muy cercanos a la cifra de importaciones de bienes del año pasado.
En un país altamente dependiente de las importaciones y que está en proceso de desmantelamiento de su capacidad productiva, las importaciones son resistentes a la baja. De hecho, si en el año sucede lo que en el primer semestre, se ubicarán cerca de los cuarenta y seis mil millones de dólares. Los privados siguen posicionándose en dólares, por las expectativas de caída de la tasa de cambio oficial y la salida de capitales de múltiples causas.
El Estado (la agenda internacional de Chávez) sigue su curso. De no mediar recortes sustanciales, habrá resultados similares o peores. O sea, que la perspectiva es a un mayor deterioro. El retardo en las decisiones de política cambiaria –forzosamente a la devaluación- acelera el proceso. Los errores de política –la norma chavista- también. Y aumentan los costos de las soluciones.
En el escenario de la profundización del déficit, un buen día el Estado podría verse preocupantemente carente de divisas y con bajo poder de negociación para procurárselas. El recurso, en ese caso, no puede ser otro que el FMI. Fondos contingentes, pero costosos en condiciones. Ninguna de ellas (incluso las nuevas condicionalidades del FMI) la ostenta el régimen. Ninguna de las salidas juega a su favor. ¿Cuál prospectiva cabe, entonces?
Año X - Madrid, viernes 12 de junio de 2009
Opinión
Un escenario malicioso
Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)
sjguevarag@gmail.com
Baso este artículo en una reflexión prospectiva maliciosa, que presenté en una reciente reunión académica, propiciada por “Reto Académico”, grupo estudiantil de avanzada académica y política, actuante en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Carabobo, de Valencia y Maracay.
Ahí vamos: Conocidos los resultados, las tendencias y el modo de comportamiento de las cuentas externas venezolanas, es previsible que haya aún un mayor deterioro en ellas. Los ingresos externos no serán suficientes para pagar la corrupción y los excesos de Chávez, las importaciones y la fuga de capitales y habrá un mayor desbalance.
En condiciones normales (tasa de cambio flexible, queremos decir), las divisas deberían subir de precio, para frenar las salidas. En condiciones de tasa fija, haciéndose insostenibles las condiciones en las cuales funcionan Cadivi (la agencia de control cambiario) y el innombrable (la Ley prohíbe mencionar la existencia de un dólar negro), debería haber una devaluación (ya la hay, de facto, en casos, mayor al 300%).
De retardar las decisiones, como es la norma chavista, un buen día el gobierno podría descubrir que le resulta necesario un buen volumen de divisas, que de no recibir de sus varios y a veces inconfesables socios (FARC, Irán, Rusia, etc.,) deberá provenir de un auténtico “caimán en boca de caño”, llamado FMI. El cual, aún con la vaselina que le han aplicado a su condicionalidad, va a exigir un bien preciado que el chavismo no tiene: “buen gobierno”.
Las conclusiones son drásticas: de aceptar la condicionalidad, desaparece como chavismo. De no aceptarla, corre un alto riesgo de desaparecer como gobierno o como democracia aparente. O sea, que en cualquier caso, el chavismo conocido desaparece.
Tanto la Cuenta Corriente (bienes, servicios y rentas) como la Cuenta de Capital (inversiones y financiamientos), en los resultados del primer trimestre son negativas. Lo fundamental del déficit de más de 15 mil millones de dólares se explica porque las importaciones de bienes y servicios son superiores a las exportaciones nacionales, casi exclusivamente petroleras y hay salidas (inversiones) de capital tanto públicas como privadas.
El único factor que evoluciona favorablemente a la recuperación de la Balanza es la perspectiva de alza de los precios petroleros, la cual, sin embargo, tiene muy baja probabilidad de llegar a los del año pasado. De ubicarse en un promedio de sesenta dólares el barril o algo más (escenario de baja probabilidad), permitirá unos cuarenta y ocho mil millones de dólares, muy cercanos a la cifra de importaciones de bienes del año pasado.
En un país altamente dependiente de las importaciones y que está en proceso de desmantelamiento de su capacidad productiva, las importaciones son resistentes a la baja. De hecho, si en el año sucede lo que en el primer semestre, se ubicarán cerca de los cuarenta y seis mil millones de dólares. Los privados siguen posicionándose en dólares, por las expectativas de caída de la tasa de cambio oficial y la salida de capitales de múltiples causas.
El Estado (la agenda internacional de Chávez) sigue su curso. De no mediar recortes sustanciales, habrá resultados similares o peores. O sea, que la perspectiva es a un mayor deterioro. El retardo en las decisiones de política cambiaria –forzosamente a la devaluación- acelera el proceso. Los errores de política –la norma chavista- también. Y aumentan los costos de las soluciones.
En el escenario de la profundización del déficit, un buen día el Estado podría verse preocupantemente carente de divisas y con bajo poder de negociación para procurárselas. El recurso, en ese caso, no puede ser otro que el FMI. Fondos contingentes, pero costosos en condiciones. Ninguna de ellas (incluso las nuevas condicionalidades del FMI) la ostenta el régimen. Ninguna de las salidas juega a su favor. ¿Cuál prospectiva cabe, entonces?
lunes, 18 de mayo de 2009
Nuestra columna de fin de semana en Madrid (Sobre cómo seguimos eludiendo las iniciativas colectivas)

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Año X - Madrid, jueves 14 de mayo de 2009
Opinión
¿De quién los errores de interpretación?
Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)
sjguevarag@gmail.com
Que dieciocho economistas o analistas económicos venezolanos, algunos de ellos de mi mayor reconocimiento y respeto personal, necesiten casi dos meses para concluir lo que algunos dijimos en el momento mismo de las medidas oficiales anticrisis (ver nuestro blog: http://planespecialanticrisis.blogspot.com, en las fechas cercanas a los anuncios) y terminar no proponiendo nada a cambio –ni siquiera una medida-, es un indicador de lo precaria de la capacidad de resistencia argumental –¡qué decir de la política!- a los manejos del régimen.
Si Chávez y sus militarotes, ultrosos, cleptócratas y oportunistas son malos, la primera responsabilidad de toda iniciativa alterna a su desastre debería ser un mínimo de sistematicidad y “timing” -para no pedir más- en el aporte de opciones a la atribulada sociedad castigada por el pésimo manejo oficial. Comienzo por lo ya dicho: mucho discurso y poca sistematicidad. El documento conocido no permite la visualización de un modelo comprensivo de la situación económica venezolana, que sea útil para la toma de decisiones. Ya discutiremos de quiénes, pero lo primero es que cualquier diagnóstico debe exigirse la inmediata comprensión integral del problema, pues sólo es útil si contribuye satisfactoriamente a la efectiva toma de decisiones. Si no, ¿para qué, entonces?
El problema se evidencia con el marcado énfasis en el problema inflacionario; dicho sea, con un manejo inconvenientemente tradicional y sin referencia alguna a situaciones de igual o mayor gravedad, como la brecha positiva del crecimiento potencial (estudiado por el FMI), las condiciones para la realización de la actividad productiva (señalado por “Doing Business” del Banco Mundial) y los datos de derechos de propiedad y otros elementos de libertad económica (referidos por el “Fraser Institute” o la “Heritage Foundation”). O, con relación al problema inflacionario propiamente dicho, la ausencia de una política monetaria profesional.
Faltaría todavía un asunto relativo, pero lo dejaremos para el final. En lo formal, el grupo de economistas redactores del documento llegan, en la calificación de la iniciativa oficial de marzo, más lejos que el gobierno mismo. Califican en tres oportunidades de “Plan Anticrisis” lo que ni siquiera el mismo gobierno califica así. Porque no lo fue, en su denominación, su ingeniería o su objeto. Y no por problemas de interpretación económica, tal como repetidamente señalan, sino de diseño político de alto vuelo en el manejo de la completa situación nacional. Las medidas anticrisis del gobierno son apenas un frente del real “Plan”.
Y voy a lo prometido arriba y a lo que resta por decir. El descontrol inflacionario no es tal. Nadie, ni siquiera el más distraído de los oficialistas, podría defender que el gobierno cuida la inflación. No es su interés. No lo hace y no le importa. Tampoco que se lo digan. “Pinocho” Cabezas prometió, al lanzar la fulana “reconversión”, que la inflación anual del año pasado sería 2% y luego la corrigió a 3%. Sucesivos ministros la fijaron en cinco nuevos valores. El último fue de 28,5%, por el actual ministro Rodríguez Araque. Y finalmente, fue del 32% (AMC, única cifra metodológicamente comparable con las anteriores). No hace falta más demostración de lo dicho. Y es que sucede que, para los estrategas oficiales, la inflación no es un problema. Porque la economía no es su problema. Lo es, evidentemente, la política. Y en términos políticos, la inflación es un ariete económico al servicio de un fin político: el empobrecimiento de los agentes privados y el enriquecimiento propio. Como lo es el conjunto de medidas de marzo. Por tanto, no es que haya un sesgo fiscalista. No es un problema de política económica. Es que en el plano de la Economía Política, -que es otra cosa- cada vez se pone más a la sociedad venezolana al servicio de un proyecto político parcial que pretende aniquilarla. La gran disyuntiva, entonces, es hacia dónde decidir y actuar.
Y no tengo dudas que es hacia la amplia sociedad nacional. Y mucho más allá de lo económico. Es a lo social (ciudadanía, actuación cívica, republicanismo, organización, proyecto de país, militancia diaria, etc.) a dónde se debería apuntar. Resaltar el hecho de que los desequilibrios y distorsiones actuales tendrán impactos negativos sobre los venezolanos es claramente insuficiente. Y nos convencemos de que los errores de interpretación y manejo de la realidad parecen estar más en algunos críticos de la presente gestión gubernamental que en el régimen. Mientras en los sectores democráticos sigamos en una especie de juego autista, tendremos que aceptar que el juego y su ritmo lo impongan del otro lado. Desde octubre hemos estado manejando un conjunto de análisis, propuestas concretas, posiciones y facilitaciones, recogidas en un “Plan Especial Anti Crisis para Venezuela”. Para los apreciados colegas, habría bastado reconocer al otro y darse un paseo por la Red.
domingo, 3 de mayo de 2009
¡Lo veníamos advirtiendo desde octubre del año pasado!!! ¡Nos estamos quedando solos...¡o mal acompañados!

Venezuela se queda al margen de la ayuda de los multilaterales
En medio de la crisis el FMI recupera preponderancia en la economía global
Dominique Strauss-Khan, presidente del Fondo Monetario Internacional, ha manifestado su preocupación por el desempeño de la economía mundial (Archivo)
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Otros tiempos
Tras años de poca relevancia los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que presta a países para solventar escasez de divisas; o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento (CAF), que financian proyectos de inversión, recuperan importancia de la mano de la crisis global.
Los países de América Latina, fijan su mirada en las líneas de crédito de un FMI repotenciado que ha triplicado sus recursos, desde 250 mil millones de dólares hasta 750 mil millones y el grupo que conforman el BID, la CAF e instituciones dependientes del Banco Mundial, que disponen de 90 mil millones de dólares para ayudar a la región a superar la caída de las exportaciones, la sequía en el financiamiento y la merma de la inversión extranjera.
Sólo el FMI ha firmado un acuerdo con México, bajo la iniciativa que denomina Línea de Crédito Flexible, por 47 mil millones de dólares; Colombia, tramita un desembolso de 10 mil 400 millones de dólares; Guatemala firmó un trato por 935 millones de dólares y El Salvador otro por 800 millones de dólares.
Crítico feroz de los multilaterales, por considerar que las condiciones que han exigido en el pasado para garantizar sus créditos sólo han servido para aumentar la inestabilidad, Hugo Chávez no ha dudado en declararles la guerra.
"No nos hace falta estar viajando a Washington ni al Fondo Monetario ni al Banco Mundial ni nada (...) yo quiero formalizar la salida de Venezuela del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de todo eso", tronó Hugo Chávez el primero de mayo de 2007, dejando en claro una disposición que si bien aún no ha formalizado, decretó el divorcio.
El 26 de noviembre de 2008, el presidente de Venezuela volvió a la carga y acusó al Banco Interamericano de Desarrollo de haberse convertido "en un mecanismo del imperio (Estados Unidos)", y lo señaló por ser un "instrumento de presión política para poner condiciones".
Al mismo tiempo, indicó que la Corporación Andina de Fomento, cuya sede está en Caracas, "habría que cerrarla".
Nuevas políticas
Tradicionalmente para obtener créditos del Fondo Monetario Internacional los países debían someterse a una serie de exigencias que se traducían en austeridad y tiempos duros. Las naciones acudían al FMI bajo fuertes desequilibrios y a cambio de los paquetes de ayuda debían adoptar medidas como recorte del gasto público, incremento de las tasas de interés y rebaja en los subsidios, justamente las medidas que políticos como Hugo Chávez adversan.
No obstante los tiempos han cambiado. En la reunión de la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra, a finales de marzo de este año, el presidente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, se mostró preocupado porque la economía mundial sufra un mayor impacto si "no se implementa suficientemente el estímulo fiscal".
Atish Ghosh y otros cuatro economistas del FMI, en un trabajo fechado el 23 de abril, Coping with the crisis: policy options for emerging market countries, se alejan del precepto de las elevadas tasas de interés y las nuevas políticas para créditos contemplan "modernizar la condicionalidad", "duplicación de los límites de acceso al financiamiento", "reforma de los servicios para los países de bajo ingreso" y "simplificar el abanico de servicios financieros".
Bajo presión
Para Venezuela disminuir la tensión con los organismos multilaterales podría resultar beneficioso en momentos en que la caída de los precios del petróleo golpea las cuentas públicas. La administración de Hugo Chávez se ha visto forzada a reducir en 35% la entrega de divisas para importaciones, ajustar a la baja el gasto público, incrementar el IVA y recurrir a un masivo plan de endeudamiento.
De hecho, el paquete de ajuste en el país marcha a contracorriente con el de las principales economías de la región, donde para aliviar la recesión se implementan rebajas de impuestos y aumento del gasto público.
vsalmeron@eluniversal.com
Víctor Salmerón
EL UNIVERSAL
miércoles, 22 de abril de 2009
¿Y no que estábamos blindados?


Archivo
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Año X - Madrid, miércoles 22 de abril de 2009
El FMI prevé una recesión en Latinoamérica, con México y Venezuela como los más castigados
Según el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Latinoamérica entrará este año en recesión y su PIB se contraerá un 1,5%. México, con una estrecha vinculación a EEUU, será el país más golpeado, con una contracción esperada para este año del 3,7%. Le siguen Venezuela y Ecuador, con descensos del 2,2% y del 2%, respectivamente
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