
CUADRO DE ANÁLISIS SOBRE LAS PERSPECTIVAS ECONÓMICAS NACIONALES / Noviembre 2.008
Santiago José Guevara García
Un intento de anticipar las principales variables macroeconómicas y políticas del año 2009[1] nos muestra la siguiente situación:
Esferas y anticipación
1ª) Liquidez: sólo 10 a 25 % más
2ª) Devaluación: de 0 a 30 %
3ª) Inflación: 25 a 45 %
4ª) Controles y regulación: de concesiones sectoriales a rigidez mayor
5ª) Fiscal: déficit bajo y diversos movimientos posibles en las variables
6ª) Precio petróleo: De 40 a 90 USA $ / Barril
7ª) PIB: de 0 a 4 %
Todo ello sujeto a hipótesis optimistas sobre la disponibilidad de fondos de capital en las varias figuras parapresupuestarias creadas por el régimen, cuyo manejo y datos son de indudable opacidad e inconveniencia[2].
Resaltan la drástica caída del crecimiento, el mantenimiento o recrudecimiento de la inflación, el freno en el crecimiento de la liquidez monetaria (y una eventual reducción, dependiendo de las hipótesis referidas), una posible devaluación (dentro de modalidades diversas), una baja sensible de los precios petroleros y la posibilidad de rigideces mayores en las variables controladas y en las regulaciones.
Desaparece el gran factor explicativo de la economía chavista: la situación boyante de los precios petroleros. Su única fortaleza, que definió el comportamiento desbordado del gasto público y los altos valores y crecimiento de la liquidez monetaria, no estará presente. Con la caída del crecimiento, tampoco la base tributaria que permita mayores exacciones.
Todo ello, en un contexto de crisis global en el cual ya no sólo estarán presentes las caídas de los precios de las materias primas, la estrechez del mercado del crédito y la disminución de las remesas (factor de exigua importancia en nuestro país), sino daños directos severos en algunas ramas productivas, lo que tendría repercusión directa en la ya contraída actividad productiva interna. Para un ejemplo, las ramas: automotriz, de autopartes y metalmecánica, en razón de las dificultades globales de la primera. Igual, la aduanal.
En términos de debilidades mayores de la situación, habría que mencionar las siguientes: la caída del ingreso familiar disponible y el consumo real, el desmejoramiento y la agravación de los límites severos del nivel de actividad productiva y diversas restricciones y limitaciones para el mantenimiento del gasto público.
Tal entorno define los términos de una intervención facilitadora. Pero, obliga a una actuación que no puede ser conceptuada sino como especial. Se trataría de introducir medidas de política a contracorriente de lo instrumentado hasta ahora y en oposición a la equivocada aproximación oficial. El manejo económico ya venía mal, en su acometida y en sus resultados. Y ello, por problemas de enfoque y manejo. En razón de lo cual, un Plan Especial Anti Crisis.
________________________
[1] Cada vez más se afirma la opinión de expertos sobre la prolongación de la crisis global hasta el 2.009 o el 2.010. Eso extiende los efectos adversos más allá de las referencias incluidas.
[2] De acuerdo a una nota periodística, basada en declaraciones del ex ministro Cabezas, los activos externos de la República suman 72 mil millones de dólares.
Santiago José Guevara García
Un intento de anticipar las principales variables macroeconómicas y políticas del año 2009[1] nos muestra la siguiente situación:
Esferas y anticipación
1ª) Liquidez: sólo 10 a 25 % más
2ª) Devaluación: de 0 a 30 %
3ª) Inflación: 25 a 45 %
4ª) Controles y regulación: de concesiones sectoriales a rigidez mayor
5ª) Fiscal: déficit bajo y diversos movimientos posibles en las variables
6ª) Precio petróleo: De 40 a 90 USA $ / Barril
7ª) PIB: de 0 a 4 %
Todo ello sujeto a hipótesis optimistas sobre la disponibilidad de fondos de capital en las varias figuras parapresupuestarias creadas por el régimen, cuyo manejo y datos son de indudable opacidad e inconveniencia[2].
Resaltan la drástica caída del crecimiento, el mantenimiento o recrudecimiento de la inflación, el freno en el crecimiento de la liquidez monetaria (y una eventual reducción, dependiendo de las hipótesis referidas), una posible devaluación (dentro de modalidades diversas), una baja sensible de los precios petroleros y la posibilidad de rigideces mayores en las variables controladas y en las regulaciones.
Desaparece el gran factor explicativo de la economía chavista: la situación boyante de los precios petroleros. Su única fortaleza, que definió el comportamiento desbordado del gasto público y los altos valores y crecimiento de la liquidez monetaria, no estará presente. Con la caída del crecimiento, tampoco la base tributaria que permita mayores exacciones.
Todo ello, en un contexto de crisis global en el cual ya no sólo estarán presentes las caídas de los precios de las materias primas, la estrechez del mercado del crédito y la disminución de las remesas (factor de exigua importancia en nuestro país), sino daños directos severos en algunas ramas productivas, lo que tendría repercusión directa en la ya contraída actividad productiva interna. Para un ejemplo, las ramas: automotriz, de autopartes y metalmecánica, en razón de las dificultades globales de la primera. Igual, la aduanal.
En términos de debilidades mayores de la situación, habría que mencionar las siguientes: la caída del ingreso familiar disponible y el consumo real, el desmejoramiento y la agravación de los límites severos del nivel de actividad productiva y diversas restricciones y limitaciones para el mantenimiento del gasto público.
Tal entorno define los términos de una intervención facilitadora. Pero, obliga a una actuación que no puede ser conceptuada sino como especial. Se trataría de introducir medidas de política a contracorriente de lo instrumentado hasta ahora y en oposición a la equivocada aproximación oficial. El manejo económico ya venía mal, en su acometida y en sus resultados. Y ello, por problemas de enfoque y manejo. En razón de lo cual, un Plan Especial Anti Crisis.
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[1] Cada vez más se afirma la opinión de expertos sobre la prolongación de la crisis global hasta el 2.009 o el 2.010. Eso extiende los efectos adversos más allá de las referencias incluidas.
[2] De acuerdo a una nota periodística, basada en declaraciones del ex ministro Cabezas, los activos externos de la República suman 72 mil millones de dólares.
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